La última milla representa hasta el 53% del costo logístico total de un despacho. En ciudades con alta densidad como Santiago, los desafíos del tráfico, las restricciones horarias y las zonas de difícil acceso obligan a las empresas a replantear sus modelos de distribución.
1. Ruteo Dinámico y Sectorización: Dividir la ciudad en macro-zonas operativas permite que cada conductor se especialice en su cuadrante, reduciendo el tiempo por parada en más de un 25%.
2. Vehículos de Tamaño Adecuado: El uso de furgones utilitarios y camionetas de alta maniobrabilidad disminuye los tiempos de estacionamiento y facilita la entrega en edificios residenciales.
3. Notificaciones Proactivas al Comprador: Informar ventanas horarias acotadas reduce significativamente la tasa de destinatario ausente, evitando costosos reintentos de entrega.
4. Comprobante Digital (POD): Eliminar las guías en papel y adoptar firmas y fotos digitales no solo acelera la conciliación, sino que entrega respaldo irrefutable ante cualquier reclamo comercial.
